Cristina y Gala, inicio del proceso en noviembre de 2018, nacimiento en noviembre de 2019

Tampoco los médicos le dieron importancia al que ya fuera mi tercer aborto ni al embarazo ectópico, por eso cuando me explicaron que se podía intentar estudiar el porqué de estos abortos, di el paso de acudir a la Naprotecnología.


Conocí la Naprotecnología a finales del año 2018 gracias a un artículo que apareció en la revista Hacer Familia. Me gustó mucho todo lo que en él se decía, y esa misma noche llamé a Venancio, la persona que está al frente de la Asociación Española de Naprotecnología, Naprotec. Me atendió con mucho cariño y me explicó bien en qué consistía dicha ciencia. Cuando le conté mi caso me habló de cuestiones y posibilidades que hasta ahora ningún profesional médico me había dicho. Gracias a esto y a la facilidad que te ofrece la Naprotecnología para que los profesionales que te atiendan lo puedan hacer de forma online, ya que yo vivo en Asturias y los pocos profesionales que en España se dedican a esta gran ciencia lo hacen en otras regiones, di el paso de ponerme en manos de algunos de ellos. Les estaré eternamente agradecida, ya que mi quinta hija está hoy con nosotros gracias a ellos.

Me llamo Cristina, tengo 43 años y soy madre de cinco hijos. Desde siempre mi marido y yo teníamos el deseo en nuestro corazón de estar abiertos a la vida y de formar una familia numerosa. Nos casamos cuando yo tenía 28 años y a los nueve meses nació nuestro primer hijo. Al año y medio nació nuestra segunda hija. Después de esta niña me quedé embarazada de nuevo, pero a las seis semanas sufrí un aborto espontáneo. En urgencias me explicaron que sufrir un aborto era algo normal en la vida fértil de una mujer y no le dieron ninguna importancia. De nuevo en muy poquitos meses me quedé embarazada y di a luz a mi tercera hija. Nuestra cuarta hija llegó cuatro años más tarde cuando yo tenía 36 años. Pensamos que, debido a mi edad, los estudios dicen que a partir de los 35 años la fertilidad baja drásticamente, su llegada fue más espaciada que la de sus hermanos.

En 2016 volví a sufrir un aborto espontáneo a las seis semanas de embarazo, al que los médicos tampoco le dieron ninguna importancia. En 2017 me quedé embarazada de nuevo y esta vez parece, digo parece porque los médicos que me atendieron no estaban muy seguros, que tuve un embarazo gemelar con un óvulo implantado en el útero del que sufrí otro aborto espontáneo y otro ectópico. Tampoco los médicos le dieron importancia al que ya fuera mi tercer aborto ni al embarazo ectópico, por eso cuando Venancio me explicó que se podía intentar estudiar el porqué de estos abortos, ya que el hecho de que fueran algo frecuente en la vida fértil de una mujer no quería decir que sufrirlos fuera normal, di el paso de acudir a la Naprotecnología.

Para ser honestos yo también pensaba que los abortos formaban parte de la vida fértil de cualquier mujer y lo consideraba un hecho normal, máxime cuando conozco a muchas madres que los han sufrido. Cuando acudí a una revisión después de mi embarazo ectópico la ginecóloga que me atendió me preguntó si quería que me estudiaran para ver el porqué de todo lo que me estaba pasando, pero yo rechacé la propuesta, pensando que no había motivo para revisar nada, pues yo estaba convencida que todo lo que me pasaba se debía a mi edad. Además, que de todos los profesionales que me atendieron, que fueron muchos, solo ella me habló de esta posibilidad.

En diciembre de 2018 comencé la formación en el método Creighton primer paso en la Naprotecnología, ya que para estudiar tu salud reproductiva tienes que en primer lugar saber y conocer cómo son tus ciclos menstruales. Cuándo ovulas, cuánto duran las distintas fases del ciclo, cuáles son tus días fértiles, infértiles…etc. Vas registrando minuciosamente cada día del ciclo en unas gráficas y así quedan registradas las características de tu ciclo mes a mes.

Pasados varios ciclos la monitora ya se dio cuenta de que había algo que no iba bien, ya que mis ciclos duraban unos 20 días y después de ovular apenas tenía fase lútea, fase necesaria para que en el caso de que exista concepción el óvulo fecundado se pueda implantar bien en el útero gracias sobre todo a una hormona llamada progesterona. Por este motivo decidió derivarme la Dra. Mena, ginecóloga especialista en Naprotecnología. Me puse en contacto con ella telefónicamente y le envié los registros de mis ciclos. Cuando los pudo estudiar me pidió hacer determinadas analíticas y pruebas ginecológicas para estudiar mi caso a fondo, pero ya me dijo que se veía claro que yo tenía un déficit hormonal y que sin corregir el mismo cualquier embarazo acabaría en aborto. Aun así, había que estudiar si había más causas que pudieran estar llevando a los abortos.

Comencé a hacerme las pruebas pedidas por la doctora y por esas fechas me quedé embarazada. Una vez que la prueba de embarazo me dio positivo, esa misma tarde llamé a la Dra. Mena. Gracias a su disponibilidad y accesibilidad desde ese minuto cero me dio medicación hormonal para suplementar las hormonas que yo de forma natural no estaba produciendo. Así evitamos lo que se iba a convertir en otro aborto de mi historial.

En una de las visitas a una ginecóloga de mi ciudad que me tenía que hacer una ecografía para ver la evolución del embrión, me dijo que no había nada que hacer y que ya iba a empezar a sangrar pues ya el embrión se estaba despegando de las paredes y en un 99 por ciento de posibilidades lo iba a perder en las próximas horas. Cuando se lo expliqué a la Dra. Mena incrementamos la dosis de medicación que estaba tomando y esperamos.

Día a día el embarazo fue saliendo adelante gracias a la Naprotecnología y a sus magníficos profesionales, y hoy tengo a mi hija Cristina en mis brazos, lo que no me puede hacer más feliz y por la que doy gracias a Dios todos los días.

Cristina y Galo

Asturias